Espinosa de los Monteros se ha posicionado como un referente para los amantes de las dos ruedas bajo el sello «Espinosa, Paraíso Ciclista», aprovechando su ubicación como umbral geográfico estratégico entre la meseta castellana y la Cordillera Cantábrica. La villa funciona como una base de operaciones fundamental para explorar un entorno de alta montaña que destaca por su extraordinaria biodiversidad y paisajes moldeados por antiguos glaciares.
Para los aficionados al ciclismo de carretera, la zona ofrece trazados de gran exigencia y belleza, entre los que destacan el Portillo de la Sía, Lunada, Estacas de Trueba y Picón Blanco. Estos puertos, situados en la frontera entre Castilla y León y Cantabria, son muy valorados por los cicloturistas debido a la dureza de sus rampas y sus emocionantes descensos vertiginosos hacia el lado cántabro. Asimismo, el entorno cuenta con rutas alternativas de gran calidad, permitiendo disfrutar de unas rutas rodeadas de naturaleza.
Este «Paraíso Ciclista» no solo ofrece desafíos deportivos, sino que conecta al ciclista con el rico patrimonio natural e histórico de la comarca, facilitando el acceso a lugares como el Monumento Natural de Ojo Guareña o los valles glaciares de Lunada. La villa de Espinosa se consolida de este modo como el centro logístico clave para el turismo de alta exigencia en el norte de Burgos, permitiendo combinar el ejercicio físico con la visita a palacios y torres de su histórico casco urbano. Por su orografía y la calidad de sus puertos, estas rutas resultan igualmente atractivas para los entusiastas de las rutas en moto, quienes comparten con los ciclistas la pasión por las curvas y los paisajes de alta montaña.





